Es la oración de antes de un examen, de una entrevista de trabajo o de una decisión que nos quita el sueño. Pero ¿quién es el Espíritu Santo? En la fe católica es la tercera persona de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios. Jesús lo prometió a sus apóstoles y lo recibieron en Pentecostés. Dicho de forma sencilla, es Dios actuando dentro de nosotros: el que nos ayuda a rezar, a entender, a elegir bien y a no rendirnos. Aquí os dejamos sus oraciones más rezadas, sus 7 dones y sus 12 frutos.

Oraciones al Espíritu Santo

«Ven, Espíritu Santo», la oración de siempre

Es la más conocida y la más corta. Se reza al empezar una reunión, una clase o el día. Esta es la versión española habitual (según la parroquia cambia alguna palabra):

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
V. Envía, Señor, tu Espíritu.
R. Que renueve la faz de la tierra.
Oremos: Oh Dios, que iluminaste los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo; concédenos que, guiados por ese mismo Espíritu, sintamos con rectitud y gocemos siempre de su consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La oración del cardenal Verdier

Se atribuye a Jean Verdier (1864-1940), que fue arzobispo de París. Es cortísima, cabe en una tarjeta y es perfecta para rezarla antes de trabajar o estudiar:

Oh Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo, inspírame siempre lo que debo pensar, lo que debo decir, cómo debo decirlo, lo que debo callar, cómo debo actuar, lo que debo hacer, para gloria de Dios, bien de las almas y mi propia santificación. Amén.

La oración de san Juan Pablo II al Espíritu Santo

San Juan Pablo II la escribió para 1998, el segundo año de preparación del Gran Jubileo del 2000, que dedicó precisamente al Espíritu Santo. Empieza así: «Espíritu Santo, dulce huésped del alma, muéstranos el sentido profundo del gran jubileo…», y repite como estribillo «¡Ven, Espíritu de amor y de paz!». Es larga y preciosa; podéis leerla completa en la web de la Santa Sede.

La oración de san Josemaría

San Josemaría Escrivá compuso en abril de 1934 una oración al Espíritu Santo que empieza «¡Ven, oh Santo Espíritu!». Se reza mucho en el decenario que prepara Pentecostés. El texto completo está en la web del Opus Dei.

«Ven, Espíritu Divino»: la Secuencia de Pentecostés

Muchas veces se busca como «oración al Espíritu Santo ven Espíritu divino», pero en realidad es una secuencia: un himno medieval, en latín Veni, Sancte Spiritus, que la Iglesia canta o lee en la misa del domingo de Pentecostés, antes del Evangelio. Su primer verso dice: «Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo». Muchas personas la rezan también los días previos a Pentecostés.

Los 7 dones del Espíritu Santo

Salen de una profecía de Isaías sobre el Mesías (Is 11,1-2). En el texto hebreo aparecen seis; las traducciones griega y latina añadieron la piedad, y así llegaron a ser siete. El Catecismo los enumera en el número 1831 y explica que los dones nos hacen dóciles a lo que Dios nos inspira:

  • Sabiduría: saborear las cosas de Dios y mirar la vida con sus ojos.
  • Entendimiento (el Catecismo lo llama inteligencia): comprender por dentro lo que creemos, no solo repetirlo.
  • Consejo: acertar en las decisiones, las grandes y las de cada día.
  • Fortaleza: aguantar cuando cuesta y no abandonar lo que es bueno.
  • Ciencia: valorar cada cosa creada en su justa medida, sin endiosarla.
  • Piedad: tratar a Dios con confianza de hijos y a los demás como hermanos.
  • Temor de Dios: no es miedo; es no querer separarnos de quien tanto nos quiere.

Los 12 frutos del Espíritu Santo

Según el Catecismo (n. 1832), la tradición de la Iglesia enumera doce: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad.

¿Por qué a veces se habla de nueve? Porque san Pablo, en la carta a los Gálatas (Ga 5,22-23), nombra nueve: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí. La lista de doce procede de la Vulgata, la traducción latina de la Biblia, que es la que cita el Catecismo.

Diferencia entre dones y frutos

Una imagen ayuda a entenderlo: un velero. Los dones son las velas: disposiciones permanentes que nos preparan para dejarnos llevar por el viento del Espíritu. Los frutos son el viaje: lo que se nota por fuera cuando nos dejamos llevar, esa paz o esa paciencia que los demás perciben. El papa Francisco lo resumió así en una catequesis de 2024: los frutos nacen de la colaboración entre la gracia de Dios y nuestra libertad.

Los carismas, en pocas palabras

Los carismas son otra cosa. El Catecismo (n. 799) los define como «gracias del Espíritu Santo», extraordinarias o sencillas, que se dan para el bien de toda la Iglesia y de los demás, no como premio personal. Un don de enseñar, de cuidar a enfermos, de acompañar… El Espíritu los reparte como quiere.

«En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo»

Es la fórmula de la señal de la cruz y la del bautismo, porque Jesús mandó bautizar «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19). En latín se dice: In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen. Cada vez que nos santiguamos, nombramos al Espíritu Santo sin darnos cuenta.

El Espíritu Santo y la Confirmación

La Confirmación es el sacramento del Espíritu Santo. El Catecismo dice que su efecto es «la efusión especial del Espíritu Santo», como en Pentecostés (n. 1302), y que «aumenta en nosotros los dones del Espíritu Santo» (n. 1303). Por eso, cuando alguien se confirma, los siete dones dejan de ser una lista aprendida en catequesis y pasan a ser algo suyo.

Y una fecha para apuntar: Pentecostés se celebra cincuenta días después del Domingo de Resurrección. En 2027, la Pascua cae el 28 de marzo, así que Pentecostés será el domingo 16 de mayo de 2027.

Qué regalar en una Confirmación

Para nosotras, la respuesta es una medalla. No como amuleto, sino como una forma de llevar la fe siempre contigo y llevar su advocación siempre: cada vez que la tocas, te acuerdas de rezar. Una cruz, una Virgen de la familia o un santo protector, colgados cerca del corazón, se convierten en un «Ven, Espíritu Santo» silencioso para el día a día.

Un detalle que os va a encantar: en cada pedido os escribimos a mano, gratis, una tarjeta con el mensaje que pongáis en la ficha. Os proponemos escribir uno de los dones: «Que el don de fortaleza te acompañe siempre» o «Que el Espíritu Santo te dé sabiduría y consejo». Todas nuestras medallas están hechas a mano en España, llevan cadena bañada en oro de 40 + 5 cm y van envueltas para regalo.

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Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los 7 dones del Espíritu Santo?

Sabiduría, entendimiento (o inteligencia), consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Los enumera el Catecismo en el número 1831, a partir de Isaías 11,1-2.

¿Cuáles son los frutos del Espíritu Santo?

Según la tradición de la Iglesia (Catecismo, n. 1832) son doce: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad. San Pablo nombra nueve en Gálatas 5,22-23.

¿Qué oración se reza al Espíritu Santo?

La más conocida es «Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor». También son muy rezadas la oración atribuida al cardenal Verdier, la de san Juan Pablo II, la de san Josemaría y la Secuencia de Pentecostés, «Ven, Espíritu divino».

¿Cuándo es Pentecostés 2027?

El domingo 16 de mayo de 2027, cincuenta días después del Domingo de Resurrección, que en 2027 es el 28 de marzo.

Datos que puedes comprobar

  • Dones y frutos del Espíritu Santo: Catecismo, n. 1830-1832. Fuente
  • Efectos de la Confirmación: Catecismo, n. 1302-1303. Fuente
  • Los carismas: Catecismo, n. 799-800. Fuente
  • Oración de san Juan Pablo II para el segundo año de preparación del Gran Jubileo del 2000. Fuente
  • Catequesis del papa Francisco sobre los frutos del Espíritu Santo (27 de noviembre de 2024). Fuente

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Marian y Bárbara


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