La perla natural es la protagonista de muchas de nuestras medallas. No es casualidad: pocas gemas tienen un significado tan rico en la tradición cristiana.
La perla de gran valor
En el Evangelio de san Mateo (13, 45-46), Jesús compara el Reino de los Cielos con un comerciante que busca perlas finas y que, al encontrar una de gran valor, vende todo lo que tiene para comprarla. La perla es, desde entonces, imagen de lo que de verdad importa: aquello por lo que merece la pena dejarlo todo.
Las puertas de perla
En el libro del Apocalipsis (21, 21), las doce puertas de la Jerusalén celeste están hechas cada una de una sola perla. De ahí viene la expresión inglesa pearly gates para referirse a la entrada del cielo.
Pureza y María
La perla nace dentro de una concha, sin necesidad de ser tallada, y sale ya perfecta y luminosa. Por eso la tradición la ha asociado a la pureza y, en particular, a la Virgen María. Por esa misma razón las perlas son tan habituales en los regalos de bautizo, comunión y boda.
Perla natural, perla cultivada
La perla natural se forma de manera espontánea en la ostra; la cultivada se forma igual, pero con ayuda del ser humano, que introduce el núcleo. Ambas son perlas reales, formadas por el animal, a diferencia de las perlas de imitación. Cada perla es única, con su forma y su brillo.
Nuestras medallas con perla
Y si te gustan las perlas, combínalas con una gargantilla de perla cultivada o un maxi collar de perlas. Descubre todas nuestras medallas, con envío en 24–72 h, gratis desde 65 € y siempre envueltas para regalo.
Marian y Bárbara


