El 1 de noviembre es festivo en toda España. Para muchas familias es el día de visitar el cementerio y recordar a los que ya no están, pero su sentido original es otro: celebrar a todos los santos, también a los que no tienen un día propio en el calendario.

Retablo de Todos los Santos (Adoración de la Santísima Trinidad), Alberto Durero, 1511 (Wikimedia Commons, dominio público)
De dónde viene esta fiesta
Los primeros cristianos ya recordaban a los mártires en una fiesta común. En el siglo VIII, el papa Gregorio III dedicó una capilla de la basílica de San Pedro a todos los santos y fijó la celebración en Roma el 1 de noviembre; un siglo después, Gregorio IV la extendió a toda la Iglesia.
Todos los Santos y Difuntos no son lo mismo
El 1 de noviembre se celebra a quienes ya están junto a Dios. El 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, se reza por todos los que han muerto. En la práctica, en España las dos fechas se viven juntas, y por eso el 1 de noviembre los cementerios se llenan de flores.
Tradiciones en España
- Huesos de santo y buñuelos: los dulces típicos de estas fechas, sobre todo en Madrid.
- Castañas: la castanyada en Cataluña o el magosto en Galicia y otras zonas del norte.
- Don Juan Tenorio: la obra de Zorrilla se representa tradicionalmente en torno a estos días.
- Flores al cementerio: la costumbre más extendida para recordar a los nuestros.
Un buen día para recordar a nuestros santos
Todos los Santos es también un momento precioso para regalar la medalla del santo o la Virgen de alguien querido, o para recuperar la que llevaba un abuelo o una abuela. Si quieres saber por qué los santos son tan importantes para los católicos, lee este artículo.
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